CONTANDO MIS BENDICIONES


Eran las 3:20 a.m. aquí en California y de repente el sonido de la notificación esperada, un tanto amplificado por la noche, llegó. Con el ojo medio abierto intentando reaccionar de una forma coherente a esa alarma de hora indiscreta, mi consciencia actuó y la emoción de saber que ahí estabais presentes venció a mi sueño, entre la explosión musitada de mi alegría contenida y el buen sabor que deja el trabajo bien hecho. Varios emoticonos silenciados irrumpieron en mi chat donde las otras chicas de iwoman celebraban la victoria... y yo, obligada a acallar mi alegría pues aquí en casa hasta el gato dormía, volví a poner mi cabeza sobre la almohada y agradeciendo a Dios por alcanzar esa meta, yo misma me susurré un ¡enhorabuena! hasta quedarme otra vez dormida. Sí, sí... ¡enhorabuena!, porque en estos tiempos que corren donde la información es como un río caudaloso que a veces anega nuestras riberas intelectuales, ser capaces de entrar en vuestro mundo y poder conquistar vuestra preciosa confianza, es todo un privilegio y un grandísimo logro. Y es que 2000 amigas es un numero preciado que habla de esperanza, de fidelidad, de expectativas. Un número que nos describe vuestra presencia entre palabras afinadas, comentarios confidentes y un singular derroche de complicidad. Seguro que la cifra irá creciendo, pero alejadas de perdernos en metas ilusorias, preferimos fijarnos hoy en vosotras y daros las gracias por poderos contar como parte de nuestras bendiciones.

No cabe duda de que cuando una emprende una tarea, desea que su esfuerzo traiga fruto y recompensa. Dios es fuente de nuestros sueños y generador de nuestras aspiraciones, pero muchas veces sentimos que no somos capaces de alcanzar nuestros objetivos porque nos ahogamos y sucumbimos ante metas inalcanzables, problemas inevitables o falsos complejos de Jonás que desgastan nuestras fuerzas y nos cargan de una ansiedad innecesaria. Tenemos un Dios que hace cosas grandes, muy grandes... pero que utiliza lo pequeño para conformar esa grandiosidad. Cada una de nosotras tenemos tareas encomendadas únicas y especiales. Si queremos prosperar y alcanzar grandes objetivos, es recomendable dejar de fijarse solamente en los obstáculos o en el resultado final y aprender a disfrutar del camino, oteando nuestros particulares horizontes de bendiciones diarias, de metas pequeñas, de detalles particulares que van edificando poco a poco nuestra torre deseada.

Decidido: te animo a que como yo, hagas un alto en tu camino y cuentes cada una de tus bendiciones, dando gracias a Dios por ellas y a tí misma..."la enhorabuena".

Textos de referencia:

Salmo 68:19 Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salvación. Selah

Filipenses 2:13 pues Dios, según su bondadosa determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien los ayuda a llevarlos a cabo.

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